Teoría de las Relaciones Públicas: Las 3 eses.

Papa Francisco

Las Relaciones Públicas de toda la vida… las offline, las que nadie quiere ahora, las que había antes de los DIRCOM y después de los reparteflyers de los bares de copas, sí, esas. Esas en dónde uno valía por los contactos que tenía/gestionaba, y no por los followers ni los “me gusta”. ¡Qué vivan las Relaciones Públicas y el contacto face to face!

¡Qué tiempos aquellos en dónde los bares rebosaban trabajo en forma de ¿un cafetito?, ¿una cañita? o el tradicional ¿una copita y nos vamos que no quiero llegar pedo a la redacción? y sabías que al día siguiente tu cliente salía en las páginas de ese medio de comunicación! ¿Dónde te tomas ahora el café? ¿a qué sabe la cibercerveza?

Hoy en día los influencers y periodistas tienen el correo electrónico tan lleno, que antes de mandarles un correo electrónico y conseguir llamar su atención, los profesionales de la comunicación tenemos que leer las noticias de Leticia Sabater para inspirarnos.

Hagamos nuevos contactos y gestionemos la comunicación corporativa con los nuevos canales de comunicación, pero no perdamos la esencia de la profesión: las personas. Es por ello que hoy queremos compartir algo básico en la Teoría de las Relaciones Públicas, a través de 3 puntos esenciales poco científicos, pero sí muy profesionales. La teoría de las 3 eses:

  1. Las personas influyentes, ya sean en forma de periodistas, políticos, instagramers, bloggers, vloggers, tuiteros o espantapájaros, son ante todo Seres vivos: nacen, crecen, se reproducen y mueren.
  2. En la condición de personas, son seres Sociables. Es decir, les gusta que se les vaya a ver (no invadir), les gusta tomar café, una cerveza y si se dejan, que se les invite a comer.
  3. Aunque algunos no se lo crean, muchos de ellos trabajan en su profesión por vocación, no por sueldo (aquí nuestro homenaje a los periodistas) por lo que son profesionales Serios, y nosotros los relaciones públicas somos canalizadores de historias, no vendedores de coches usados.

Detrás de un ordenador, podemos hacer milagros comunicativos, pero los que están delante de él, son personas sociables y serias, por lo tanto ¿una cañita?

¡El siguiente!

 

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