Diga: ¡Buenos días!

¡Buenos días!Al de seguridad, al bedel, a la señora de la limpieza, a las secretarias de recepción (que te van a poner a parir por el modelito que llevas hoy), a los compañeros del Departamento de administración (qué no te miran de cuello para arriba), y en general a todo el mundo que te encuentres dentro y fuera de la oficina con quien a lo largo del día, puedas tener un mínimo contacto. ¡Buenos días!

¿Por qué? Lo primero por educación y lo segundo porque es gratis. Además te sentirás una mejor persona por sonreír y aún mejor cuando te devuelvan esa sonrisa. Guau! Vaya ciencia ¿verdad? Si es tan fácil ¿por qué no lo hacemos y llegamos todos los días a currar sin c_g_r como bien nos explicaron en el anuncio de All-Bran?

La razón es bien sencilla: el clima laboral no favorece que la gente se lleve bien. El jefe tampoco hace para que lleguemos sonrientes, porque por mucho que diga no le gusta madrugar y viene todos los días mosqueado hasta las 11 de la mañana que parece que se despierta. Además, el que lo hace y saluda por la mañana, se lleva el cartel de “pelota”, “gafotas”, “trepa” y otras grandes palabrotas que no vamos a poner aquí. ¿Qué puede hacer la empresa para solucionarlo?

  • Flexibilizar los horarios para que los que entren a trabajar, no sean robots sino personas. A caso, ¿se hunde Wall Steet porque se entre en una horquilla de por ejemplo, 08:30 – 10:00 de la mañana? Llegaríamos con otro espíritu y el saludo saldría solo.
  • Fomentar los espacios comunes: cafetería, descanso, comedor, zona de ocio… ¿Una máquina de café nos aporta algo más que movimientos intestinales? Imaginaros una conversación: “¡Buenas! ¿Alguién juega un ping-pong?”
  • Premiar o reconocer a toda la empresa, los objetivos cumplidos antes de tiempo por cualquier departamento. Serán la envidia de los demás y querrán ser como ellos.
  • Celebrar días clave como el de la constitución de la empresa, y que se convierta en un evento deseado por los trabajadores.
  • Fomentar los pequeños detalles en cumpleaños, nacimientos de hijos o incluso el apoyo en los duros momentos.

Desde aquí mucho ánimo con el calor veraniego y un ¡Buenos días! gigante a los gerentes de las empresas para que inviertan en las personas y humanicen las gestiones.

Ahora sí… ¡el siguiente!

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